Entendemos por Literatura una ciencia que trata de las posibilidades de comprender un mensaje más o menos estético en cuanto a su finalidad, por parte de unos receptores interesados en trasladar esa comprensión a su propia experiencia. Por tanto, partimos de la Literatura como un modo de comunicación lingüística, y, en consecuencia, un fenómeno exclusivo de la sociedad humana.
De ahí que hayamos de partir de un hecho fundamental, que es la comunicación. Vamos a ver en qué consiste de un modo somero, aplicándolo a la Literatura.
Entendemos por comunicación lingüística un fenómeno social por el que un emisor transmite un mensaje (idea, sentimiento...) a un receptor, utilizando un código determinado y conocido tanto por el emisor como por el receptor, en un contexto concreto y a través de un canal perceptible para los dos miembros sociales de la comunicación.
Una vez establecida una aproximación a la comunicación, vamos a adaptarla a la comunicación literaria en concreto, dando por entendido el hecho de que la Literatura es un fenómeno social e históricamente transcendente.
Denominamos emisor a la persona o personas que por unas causas determinadas, no siempre las mismas, realizan una obra literaria (con todas las condiciones que esto conlleva: estética, universalidad, originalidad, etc.), destinada a un público (receptor) concreto existente ya en la época en que se escribe, pensando o sin pensar en la posteridad.
Receptor será, pues, el público lector o espectador de la obra literaria que acepta la existencia de ésta, criticándola meliorativa o peyorativamente, especialmente en lo que se refiere a la confrontación entre la estética presente en la obra y la existente en la mente del receptor, el gusto. El receptor puede ser actual respecto del emisor, y ese ser el primario, o, bien, futuro, crítico en la historia, que es el receptor secundario.
Si aceptamos la tradicional división de la Literatura en Arte por el arte y Arte comprometido, obtendremos dos tipos básicos de mensaje: el mensaje estético del arte puro y el mensaje de ideas, correspondiente a la mayor parte de los escritores, si bien en ningún momento olvidan la validez de la estética en la Literatura. Esto nos lleva al mundo de los géneros literarios, según sea la forma en que se nos presenten dichos mensajes: lírica o mensaje de sentimientos; narrativa o mensaje de descripciones, hechos e ideas, y dramática o mensaje de acciones -con o sin ideas- por medio de personajes reales o simbólicos; pero este problema lo plantearemos posteriormente. De momento vamos a definir mensaje como el conjunto con finalidad estética de ideas, acciones y sentimientos que el emisor quiere transmitir al receptor por medio de la obra.
El código, sin embargo, es el mismo para la comunicación normal, científica, etc. y para la comunicación literaria. Este código es la lengua o conjunto de signos lingüísticos utilizados por emisor y receptor conjuntamente, de modo que es posible un mensaje idénticamente percibido por ambos. Empero, hay que tener en cuenta el aspecto estético de la obra literaria, lo que lleva al autor a tamizar de un modo personal -estilo- el código común. Este tamiz obliga en gran parte a modificar los significantes y sus relaciones, aun manteniendo el mismo significado del signo lingüístico. Esto conduce al estudio específico del lenguaje literario a través de la retórica, que se estudiará en el comentario de texto.
El canal en la obra literaria es normalmente el libro, pero no siempre. Esta afirmación, «pero no siempre», nos lleva a una triple distinción en el ámbito literario: literatura oral, escrita y representada. Veamos ahora cada una de estas modalidades. La literatura oral era la forma más frecuente en una época en que el receptor, e incluso el emisor, era analfabeto, en el sentido de no saber ni leer ni escribir. En esas condiciones, las únicas posibilidades eran la literatura oral y la literatura representada, aunque esta última forma sólo era posible con ciertas obras que requerían unas cualidades determinadas, pero no en otras, como la lírica. Ahora bien, la literatura oral podía transmitirse por la mera enunciación, o por medio de la música, y surgen las canciones (de vela, de trabajo, de fiestas...). Afirmar que la literatura oral ha desaparecido o ha perdido su vigencia sería un grave error, puesto que permanece viva en lugares a los que la civilización no ha llegado con toda su fuerza, incluso dentro de países desarrollados, y, claro está, también, a través de las canciones, oratoria y cantantes (al menos, en algunos casos: cantautores, Serrat, Cafrune...). La literatura representada sigue, igualmente, viva desde los primeros tiempos, especialmente en el género dramático, fenómeno de sobra conocido por todos como para necesitar insistir sobre él. Finalmente, la literatura escrita puede abarcar las obras incluidas en las dos modalidades anteriores; pero abarca, además, otra serie mucho más numerosa de géneros y de obras; por lo cual habría que afirmar que, sin merma de las formas antedichas, la literatura escrita ha sufrido un auge inmenso a medida que las facilidades editoriales y la alfabetización del público lo han permitido.
El último de los elementos citados en la comunicación literaria es el contexto. El contexto lo podemos definir como el conjunto de circunstancias y condiciones de muy diversas índoles (necesidad espiritual de comunicación, causas sociales, religiosas, personales...) que, de algún modo, llevan a que una persona se convierta en autor de una obra. Quizá sea este factor el más fácilmente definible; pero, al mismo tiempo, es el más abstracto y el más inexplicable, ya que entran en él aspectos de carácter histórico, sociológico, psicológico, etc. que hacen prácticamente indemostrable toda teoría científica en torno a la literatura, y, por lo mismo, hace de la literatura una disciplina acientífica, a pesar de tener método científico (como puede ser el comentario de texto, dentro del cual integraremos el contexto) que puede llevar a unas aproximaciones más o menos reales en torno al problema que supone una obra, un autor, un género, una tendencia estilística o una época histórico-literaria.
Tras esta breve explicación de la comunicación literaria, pasaremos a definir la literatura como relación que un autor establece con un público en torno a unas acciones, sentimientos, ideas... de un modo estético, a través de un lenguaje cuidado de modo que significante y significado formen una unidad coherente e interrelacionada, expresada en variadas formas de acuerdo con una serie de condiciones y circunstancias internas y externas tanto al autor como al público con el que se establece dicha relación.
5 comentarios:
hola como andan? aca dejo mi direccion del blog.. bueno gente me despido dense una vuelta chau.......
hola!!pibes de moron!!paso por aca a dejar mi direccion!bueno nos vemos
Entendemos por Literatura una ciencia que trata de las posibilidades de comprender un mensaje más o menos estético en cuanto a su finalidad, por parte de unos receptores interesados en trasladar esa comprensión a su propia experiencia. Por tanto, partimos de la Literatura como un modo de comunicación lingüística, y, en consecuencia, un fenómeno exclusivo de la sociedad humana.
De ahí que hayamos de partir de un hecho fundamental, que es la comunicación. Vamos a ver en qué consiste de un modo somero, aplicándolo a la Literatura.
Entendemos por comunicación lingüística un fenómeno social por el que un emisor transmite un mensaje (idea, sentimiento...) a un receptor, utilizando un código determinado y conocido tanto por el emisor como por el receptor, en un contexto concreto y a través de un canal perceptible para los dos miembros sociales de la comunicación.
Una vez establecida una aproximación a la comunicación, vamos a adaptarla a la comunicación literaria en concreto, dando por entendido el hecho de que la Literatura es un fenómeno social e históricamente transcendente.
Denominamos emisor a la persona o personas que por unas causas determinadas, no siempre las mismas, realizan una obra literaria (con todas las condiciones que esto conlleva: estética, universalidad, originalidad, etc.), destinada a un público (receptor) concreto existente ya en la época en que se escribe, pensando o sin pensar en la posteridad.
Receptor será, pues, el público lector o espectador de la obra literaria que acepta la existencia de ésta, criticándola meliorativa o peyorativamente, especialmente en lo que se refiere a la confrontación entre la estética presente en la obra y la existente en la mente del receptor, el gusto. El receptor puede ser actual respecto del emisor, y ese ser el primario, o, bien, futuro, crítico en la historia, que es el receptor secundario.
Si aceptamos la tradicional división de la Literatura en Arte por el arte y Arte comprometido, obtendremos dos tipos básicos de mensaje: el mensaje estético del arte puro y el mensaje de ideas, correspondiente a la mayor parte de los escritores, si bien en ningún momento olvidan la validez de la estética en la Literatura. Esto nos lleva al mundo de los géneros literarios, según sea la forma en que se nos presenten dichos mensajes: lírica o mensaje de sentimientos; narrativa o mensaje de descripciones, hechos e ideas, y dramática o mensaje de acciones -con o sin ideas- por medio de personajes reales o simbólicos; pero este problema lo plantearemos posteriormente. De momento vamos a definir mensaje como el conjunto con finalidad estética de ideas, acciones y sentimientos que el emisor quiere transmitir al receptor por medio de la obra.
El código, sin embargo, es el mismo para la comunicación normal, científica, etc. y para la comunicación literaria. Este código es la lengua o conjunto de signos lingüísticos utilizados por emisor y receptor conjuntamente, de modo que es posible un mensaje idénticamente percibido por ambos. Empero, hay que tener en cuenta el aspecto estético de la obra literaria, lo que lleva al autor a tamizar de un modo personal -estilo- el código común. Este tamiz obliga en gran parte a modificar los significantes y sus relaciones, aun manteniendo el mismo significado del signo lingüístico. Esto conduce al estudio específico del lenguaje literario a través de la retórica, que se estudiará en el comentario de texto.
El canal en la obra literaria es normalmente el libro, pero no siempre. Esta afirmación, «pero no siempre», nos lleva a una triple distinción en el ámbito literario: literatura oral, escrita y representada. Veamos ahora cada una de estas modalidades. La literatura oral era la forma más frecuente en una época en que el receptor, e incluso el emisor, era analfabeto, en el sentido de no saber ni leer ni escribir. En esas condiciones, las únicas posibilidades eran la literatura oral y la literatura representada, aunque esta última forma sólo era posible con ciertas obras que requerían unas cualidades determinadas, pero no en otras, como la lírica. Ahora bien, la literatura oral podía transmitirse por la mera enunciación, o por medio de la música, y surgen las canciones (de vela, de trabajo, de fiestas...). Afirmar que la literatura oral ha desaparecido o ha perdido su vigencia sería un grave error, puesto que permanece viva en lugares a los que la civilización no ha llegado con toda su fuerza, incluso dentro de países desarrollados, y, claro está, también, a través de las canciones, oratoria y cantantes (al menos, en algunos casos: cantautores, Serrat, Cafrune...). La literatura representada sigue, igualmente, viva desde los primeros tiempos, especialmente en el género dramático, fenómeno de sobra conocido por todos como para necesitar insistir sobre él. Finalmente, la literatura escrita puede abarcar las obras incluidas en las dos modalidades anteriores; pero abarca, además, otra serie mucho más numerosa de géneros y de obras; por lo cual habría que afirmar que, sin merma de las formas antedichas, la literatura escrita ha sufrido un auge inmenso a medida que las facilidades editoriales y la alfabetización del público lo han permitido.
El último de los elementos citados en la comunicación literaria es el contexto. El contexto lo podemos definir como el conjunto de circunstancias y condiciones de muy diversas índoles (necesidad espiritual de comunicación, causas sociales, religiosas, personales...) que, de algún modo, llevan a que una persona se convierta en autor de una obra. Quizá sea este factor el más fácilmente definible; pero, al mismo tiempo, es el más abstracto y el más inexplicable, ya que entran en él aspectos de carácter histórico, sociológico, psicológico, etc. que hacen prácticamente indemostrable toda teoría científica en torno a la literatura, y, por lo mismo, hace de la literatura una disciplina acientífica, a pesar de tener método científico (como puede ser el comentario de texto, dentro del cual integraremos el contexto) que puede llevar a unas aproximaciones más o menos reales en torno al problema que supone una obra, un autor, un género, una tendencia estilística o una época histórico-literaria.
Tras esta breve explicación de la comunicación literaria, pasaremos a definir la literatura como relación que un autor establece con un público en torno a unas acciones, sentimientos, ideas... de un modo estético, a través de un lenguaje cuidado de modo que significante y significado formen una unidad coherente e interrelacionada, expresada en variadas formas de acuerdo con una serie de condiciones y circunstancias internas y externas tanto al autor como al público con el que se establece dicha relación.
hola profe ...aca le doy mi direccion del blog www.vengodeloste.blogspot.com
DIAZ FACUNDO
profe le dejo mi direccion de gmail :leandrogracia y del blog : aguanteautomotores3-2 saludos
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